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Emociones

Miedo a la oscuridad en niños: qué hacer cuando no quiere dormir solo

3 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

«Hay un monstruo debajo de la cama.» «No apagues la luz.» «Quédate un poquito más.» Si estas frases te suenan, tu peque está pasando por una etapa muy común, y con casi total seguridad pasajera.

Es un miedo normal, y tiene sentido

Los miedos nocturnos son de los más frecuentes en la infancia. Suelen aparecer hacia los 2 o 3 años y son habituales durante toda la etapa de infantil y los primeros cursos de primaria. Coinciden con un gran salto de la imaginación: el mismo cerebro que ya es capaz de inventar historias todavía no distingue del todo lo imaginado de lo real, y en la oscuridad faltan las pistas que le dicen que todo está en orden.

Lo que ayuda

  • Tomarte el miedo en serio. «Entiendo que te asuste, yo estoy cerca» calma más que «eso es una tontería».
  • Una luz de noche tenue y cálida. No es un retroceso: es una ayuda que casi todos dejan solos con el tiempo.
  • La puerta entreabierta y los ruidos normales de la casa de fondo.
  • Un objeto de apego (un peluche, una mantita) que «cuida» de él.
  • Una rutina tranquila y siempre igual, que le da sensación de control.
  • Hablar del miedo de día, con calma, y no justo antes de apagar la luz.
  • Elogiar los pequeños avances: «anoche te quedaste solo un ratito, qué valiente».

Lo que conviene evitar

  • Reírte del miedo o compararlo con otros niños.
  • Obligarle a quedarse a oscuras «para que se acostumbre».
  • Los rituales de buscar monstruos por toda la habitación: sin querer, confirman que podría haber alguno. Mejor decir con seguridad que su cuarto es un lugar seguro.
  • Contenidos que asusten por la tarde, incluidos los que ven los hermanos mayores.

Acompañar sin quedarte toda la noche

Si ahora mismo solo se duerme contigo al lado, puedes retirarte poco a poco. Unas noches sentado en su cama; después, en una silla junto a ella; más tarde, en la puerta. Otra opción es salir y prometer que vuelves a verle en dos minutos, cumplirlo, e ir alargando el intervalo. Lo importante es que compruebe, noche tras noche, que estás disponible y que en su cuarto no pasa nada.

Los cuentos, una forma de hablar del miedo

A un niño le cuesta explicar lo que siente, pero entiende muy bien lo que le pasa a un personaje. Un cuento en el que alguien tiene miedo y descubre cómo llevarlo le da palabras y una salida. En lua hay uno pensado para esto, «Destello tiene miedo a la oscuridad»: una estrellita que no quiere que llegue la noche, hasta que Lua le enseña que la oscuridad está llena de amigos calladitos y es muy acogedora.

Cuándo pedir ayuda

Consulta con tu pediatra si el miedo es muy intenso, dura meses sin mejorar, aparece también de día o afecta mucho al descanso de toda la familia. En la mayoría de los casos, con paciencia y constancia, se va solo.

Esta noche, un cuento

Pon en práctica el ritual: baja la luz, elige un cuento narrado y deja que lua acompañe a dormir.

Fuentes

  • Muris P, et al. «Children's nighttime fears: parent–child ratings of frequency, content, origins, coping behaviors and severity». Behaviour Research and Therapy, 2001.
  • Gordon J, King NJ, Gullone E, Muris P, Ollendick TH. «Treatment of children's nighttime fears: the need for a modern randomised controlled trial». Clinical Psychology Review, 2007.
  • American Academy of Pediatrics: orientaciones para familias sobre miedos nocturnos y pesadillas (healthychildren.org).